jueves 27 de mayo de 2010

La risa... un remedio para la sociedad

Muchas sociedades han reconocido tácitamente el valor de la alegría periódica como forma de liberación de las tensiones, creadas por las limitaciones sociales. Un ejemplo de esta idea son -hasta cierto punto- las vacaciones y las fiestas, durante las cuales se relajan las prohibiciones de rutina y se estimula la risa. En algunas tribus de América, esta liberación periódica de las inhibiciones estaba presidida por el "payaso" de la tribu. El oficio era considerado con profundo respeto y sancionado por una antiquísima tradición. La persona que lo ejecutaba era recibida con gran veneración. Incluso hoy en día se celebra el "Día de los Inocentes", fiesta especialmente dedicada a la risa y a las bromas.

Muchos han adscrito a la comedia una función socialmente terapéutica. El mayor partidario de este punto de vista en época reciente fue el filósofo francés Henry Bergson, que pensaba que la existencia de un orden social depende de que sus miembros mantengan en sus opiniones y conductas una actitud ante la vida flexible y vital. Creía que, en última instancia, lo que nos hace reír son las situaciones en que alguien se ha vuelto inflexible hasta el punto de perder su "elasticidad social", o sea, cuando el lugar de la respuesta vital ante la vida lo ha tomado una rigidez maquinal.



La risa, institucionalizada en el trabajo de los autores cómicos, tiene la función social de dirigir nuestra atención a la conducta rígida en nosotros -y en los demás- y corregir esa conducta antes de que pueda resultar perjudicial. En Gran Bretaña, un grupo de científicos conductistas llevó a cabo un experimento ideado para determinar si la alegría promueve -o no- la armonía social. Planearon construir lo que denominaron "entorno humorístico". Los resultados revelaron que la visita al entorno resultaba, en general, muy efectiva para elevar el espíritu de los sujetos. Los investigadores llegaron a la conclusión de que algunos entornos similares pueden tener un valor social para las comunidades y ser un medio efectivo para unirlas.



Estos hechos y descubrimientos plantean la posibilidad de que, en última instancia, ninguna sociedad será verdaderamente sana y bien ordenada si no es capaz de reírse de sí misma.


"He decidido reir y ser feliz porque además es bueno para la salud".

-Voltaire -

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JOSÉ MORALES



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